Twist and shot » Las barcas de El Retiro

18 febrero 2021

Las barcas de El Retiro

Decía el escritor belga Paul Carvel que quien mira fijamente al mar, ya está navegando un poco. Ese pensamiento tan bonito pasó por la cabeza de Ada aquella mañana en la que el sol se batía a duelo con las nubes al estilo del viejo oeste: solo puede quedar uno. Mientras contemplaba el cielo sin saber aún quién ganaría, Ada recibió una llamada.

El sonido del móvil la sobresaltó. Era extraño recibir llamadas hoy en día, estaba más acostumbrada al tono del whatsapp o del mail. Se asomó a la pantalla y vio que el número era desconocido, por lo que decidió no contestar. Pero al otro lado de la línea eran insistentes, así que a la tercera descolgó.

La persona que le habló se presentó como Pedro Crespo y le comentaba que acababa de abrir un centro de estética en el barrio y estaba invitando a los vecinos a pasarse a conocerlo. Ada se enfadó muchísimo ante tal intromisión para un asunto de mera publicidad y, tras decir que no el interesaba, se despidió y colgó.

El resto del día discurrió aparentemente dentro de la normalidad, pero en la cabeza de Ada algo bullía y no acertaba a saber qué. De pronto, cuando a media tarde esperaba el autobús para volver a casa, supo qué ocurría. Pedro Crespo, claro. No era un nombre cualquiera, una vez conoció a alguien que se llamaba así. Ambos eran jovencísimos y eso hizo que ninguno se atreviera a dar el paso que los dos hubieran querido dar. Por eso pasaron un par de años mirándose sin animarse si quiera a presentarse oficialmente, no digamos a ir más allá.

Sus amigos pertenecían a grupos diferentes, pero aun así, coincidían bastante entonces. Los fines de semana iban al parque de El Retiro y si hacía buen tiempo a veces montaban en las barcas y pasaban navegando en el estanque mañanas que ahora le parecían eternas y entonces volaban como un suspiro.

Ada y Pedro una vez estuvieron a punto de chocar con sus barcas. Él se asustó muchísimo cuando se dio cuenta y ella no pudo ocultar la risa nerviosa. Ese día fue el que estuvieron más cerca de rozarse.

Ahora, años después, ¿sería aquel Pedro Crespo el que había abierto aquel centro de belleza al lado de su casa? Estaría el destino queriendo decirle algo? Y si fuera así, ¿tendría que escucharlo?

Ada se bajó del bus y tuvo la tentación de dar una vuelta por ahí antes de subir a casa para localizar el lugar y ver desde el escaparate si se trataba de él y, en caso afirmativo, comprobar qué aspecto tendría ahora. Se lo imaginaba igualmente guapo, como entonces, quizá con el cabello canoso o con barba tupida… Vete tú a saber.

No llegó a averiguarlo. En vez de hacerlo, optó por acercarse a El Retiro caminando a ritmo pausado, sentarse en una terraza y ver pasar las barcas por el estanque.

Foto: Joshua Rawson Harris


Etiquetas: , , , , , , ,

Deja un comentario

Requerido

Requerido, (permanecerá oculto)


4 + nueve =

Hearst España S.L. (en adelante, Hearst España) como responsable del tratamiento utilizará los datos personales que nos facilites a través de este formulario para que puedas comentar en el blog y para cumplir con los requisitos legales aplicables, según se detalla en nuestro Aviso de privacidad.
Tus datos serán almacenados por el plazo legalmente previsto para este tipo de servicios. Si tienes cualquier consulta o duda, puedes hacerlo en cualquier momento enviando un mensaje de correo electrónico a privacy@hearst.es


Subscríbete a los comentarios vía RSS