Twist and shot » La medusa

21 abril 2020

La medusa

“Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo; pero si no es exacta, los franceses dirán que soy alemán y los alemanes que soy judío”. La frase de Einstein me viene a la cabeza al pensar cómo damos por bueno o por malo algo según nuestra conveniencia. Estos días de confinamiento pasa mucho. Un mismo dato puede ser defendido con uñas y dientes por alguien que lo utilizaría como arma arrojadiza si sus artífices fueran otros. Y viceversa.

También vuelvo a Einstein últimamente, cuando pienso en lo relativo que puede llegar a ser el tiempo. Como él decía, una hora junto a la persona querida puede parecer un minuto, mientras que un minuto sentado sobre una hoguera se nos hace una hora. ¿Cuánto tardan en pasar algunas horas de esas que no tenemos más que hacer que mirar por la ventana tras llevar más de cinco semanas recluidos en casa? Por no hablar, por supuesto, de lo eternas que son las que se pasan en un hospital. Aquello es un mundo dentro de este, una jornada ingresado se alarga como un chicle y parece no tener fin.

El tiempo de vida de es tan variable de unas especies a otras que me pregunto si todo estará diseñado para que el que tenemos sea suficiente, al menos de media. Nuestros ochenta y pico años le pueden parecer muchos a un adolescente, que los ve tan lejanos; pero pueden no serlo tanto cuando se alcanza dicha edad. Mi madre tiene una amiga de más de 90 años. El otro día la llamó por teléfono para ver cómo se encontraba, pues vive sola. Ella le dijo que estaba perfecta y luego comentaron las noticias, el tema único, lo que ha invadido nuestras vidas de un modo ya insoportable. Al despedirse, la amiga le dijo a mi madre: “yo sé que soy muy mayor, pero no me quiero morir”. Por supuesto que no. ¿Por qué iba a quererlo?

He buscado en internet qué animal es el que más años de esperanza de vida tiene. Creía que serían las tortugas, que efectivamente, pueden vivir más de 100 años, alguna ha llegado a superar los 200, una locura. Las ballenas azules, que también pensaba que vivían mucho tiempo, tienen una esperanza de vida similar a la de los humanos, unos 85 años. Hay carpas de más de 200 años y almejas de más de 300. Todas ellas son criaturas marinas, lo que me hace pensar que la desconocida y salvaje vida oceánica está mejor organizada que la terrestre, salvaje también, no hay más que salir a la calle. No, ahora no.

Sin embargo, he descubierto algo sorprendente. Hay un ser vivo inmortal. Es la medusa llamada ‘Turitopsis nutricula’. Cuando la cosa se pone fea, tiene la capacidad de rejuvenecer y comenzar de nuevo. Está llena de segundas oportunidades, es algo fascinante. ¿Molaría ser una de ellas? Bueno, teniendo en cuenta que se mueven por puro reflejo (nadan únicamente en vertical y liberan toxinas de forma automática para atrapar a sus presas), y que no tienen cerebro ni corazón, la verdad es que no me cambio por ellas. Mejor reinventarnos las veces que haga falta, pero sabiendo lo que hacemos y lo que queremos. Aunque los tiempos sean duros. Y relativos.

Foto: Engin Akyurt


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1 comentario

  • 1. BELEN  |  23 abril 2020 - 10:52

    Me gusta mucho cuando entremezclas el tema sobre el que quieres escribir con alguna curiosidad. En cuanto al tiempo , es relativo y sabio .

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