Twist and shot » Sueño y realidad

6 febrero 2020

Sueño y realidad

La mirada de Rosa se dirigía de izquierda a derecha, sin decidirse por el lugar en que fijarse. Dos caminos se abrían a cada lado y uno de ellos parecía oscuro y misterioso, mientras que en el otro todo era luz. Se decantó por el primero, el segundo le hizo pensar en la muerte, en eso que dicen los que regresan de ella de que se ve un túnel iluminado. Quita, quita. La oscuridad parecía más prometedora.

Empezó a caminar retirando a su paso ramas y matorrales que amenazaban con rasgar su piel y dejarla allí enganchada. Su único objetivo era seguir adelante. Y así lo hizo. Perdió la noción del tiempo hasta que un cuervo ruidoso la llamó a gritos. Sus graznidos eran ensordecedores, realmente molestos, y Rosa levantó la vista hacia el ave con gesto amenazador. Solo hay sitio para uno de los dos en este bosque negro. El cuervo puso punto en pico y levantó el vuelo hasta desaparecer. Rosa anduvo y anduvo sin rumbo y sin sendero sobre el que pisar, era ella misma la que iba abriéndose camino por puro instinto. De pronto, una especie de paraíso se abrió ante sus ojos. Cascadas, cielo abierto, flores de colores y aves tropicales por todas partes. Aquello respiraba naturaleza y belleza en estado puro. Sin pensárselo dos veces se acercó hasta el pequeño lago sobre el que caía el salto de agua, se quitó la ropa y se dio el baño de su vida. La temperatura era perfecta, ligeramente cálida, y después de nadar un buen rato dejó que el torrente de agua cayera sobre su cabeza y su cuerpo. El bienestar fue aún mayor, como si le estuvieran dando un masaje integral, como si se purificara entera, de arriba abajo.

Salió de allí desnuda y renovada, nunca se había sentido mejor. Se tumbó al sol y notó cómo el astro se iba encargando de secar, poco a poco, la gotas que relucían sobre su piel. ¿Habría algún placer mayor que ese?

Sonreía cuando el despertador empezó a sonar enloquecido para indicarle que ya eran las 7 de la mañana. Abrió los ojos y decidió que su sueño no quedaría en eso, sino que se haría realidad, le daría algún significado. Se dio una ducha y se recreó en ella más de lo estrictamente necesario; desayunó tomándose también su tiempo y salió de casa dispuesta a hacer lo que no se había atrevido hasta ahora. Al llegar al trabajo la recepcionista la felicitó por su buena cara (¡hoy estás espléndida!). Le devolvió el cumplido, entró en el ascensor y subió a la séptima planta, la zona noble de la empresa. No había estado nunca allí, pero de algún modo supo dónde tenía que dirigirse. Al final del pasillo había una impresionante puerta de madera maciza. A su izquierda, la secretaria del director general la miró sorprendida. ¿Qué hacía ella allí? Rosa le sonrió y sin darle tiempo a reaccionar llamó a la puerta y entró.

La charla con el jefe máximo fue breve. Dijo lo que tenía que decir y se fue. Había tomado el camino a priori más difícil, todos pensarían que había cavado su propia tumba, que no habría futuro para ella. Y quizá era así, posiblemente se había arriesgado demasiado y había perdido. Sin embargo, al salir de nuevo a la calle todo parecía más bonito a su alrededor. El aire era más respirable y olía a jaras y a lilas. Incluso era probable que se estuviera acercando ya, antes de tiempo, la primavera.

Foto: Amy Treasure


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2 Comentarios

  • 1. carmencita  |  11 febrero 2020 - 23:14

    Qué historia tan bella, qué bien escribes. Me has trasportado a un sitio más bonito…mejor.
    Gracias!!

  • 2. Sandra Sánchez  |  13 febrero 2020 - 13:06

    Oh, qué ilusión me hace, ¡muchas gracias a ti! : ))

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