Twist and shot » Paul y Cristina

23 enero 2017

Paul y Cristina

Twist and shot

Cambiar de opción casi siempre es una opción. Párate a pensarlo. A veces haces las cosas que haces simplemente porque no puedes hacer otras, pero en la mayoría de los casos no es así. También es verdad que las redes sociales no facilitan las cosas, no lo hacen en absoluto cuando tu voluntad y tu mente es débil.

Hablemos de una persona en concreta, llamémosle Paul. No porque sea su verdadero nombre; de hecho no existe, por lo que no tiene nombre y podemos ponerle el que queramos, que como digo, a partir de ahora será Paul.

Paul es un buen tipo. Madruga a su pesar, realiza de lunes a viernes un trabajo mecánico al que trata de poner algo de pasión, a sabiendas de que va a dar igual. Pero bueno, así él se siente un poco mejor. Vuelve a casa al caer la tarde caminando y sin mucho más que hacer la wifi le dice que la veda está abierta y que puede echar un ojo a la vida de quien quiera de forma gratuita y sin ser visto.

Y como lo tiene tan a mano y se aburre mortalmente entra en las distintas redes buscando viejas amigas, viejas conocidas, viejos amores. Una de ellas le dejó más huella que el resto y la convierte en objetivo de su búsqueda, abandonando por ahora a las demás.

Ella, llamémosla Cristina, aunque no es su nombre real, porque al igual que Paul tampoco existe, es una mujer de éxito; entendiendo el éxito como lo que es, sentirse feliz con su vida. Su trabajo la llena, su día a día es tranquilo y apacible, aunque siempre tiene la puerta abierta por si llega alguna sorpresa interesante; que de vez en cuando llega y abre un nuevo capítulo en su historia personal. Tiene amigos, sale, entra, se divierte todo lo que puede y no quiere compromisos.

Todo esto lo descubre Paul en un par de noches de buceo por la red de redes y decide o más bien lo hace por inercia, seguir conociendo más cosas de ella; a una distancia prudencial, eso sí.

Se da la circunstancia de que a Cristina le gusta publicar prácticamente todo lo que piensa y hace en Facebook y a Paul le resulta muy sencillo ponerse al día sobre su vida. Le gusta lo que ve y lo que lee y entonces se le presentan dos caminos: uno es el del anonimato, ser un voyeur o algo peor, convertirse en un perseguidor. Es tentador, dado su tendencia a la inseguridad, pero también muy peligroso. El segundo sendero es el de la valentía, plantar cara; salir a la luz y decirle a Cristina que está ahí y que quiere retomar el contacto. Puede que la respuesta llegue en forma de rechazo, no está en su mano, claro.

Y por eso comentábamos al principio que casi siempre podemos decidir y que lo que en principio puede ser una opción llegado un punto deja de serlo. Y por eso Paul envía un mensaje a Cristina y hoy pasan una tarde de lo más interesante conversando en una cafetería y recordado viejos y buenos tiempos. Y también por eso cuando Cristina se despide y se mete en un taxi, batido en mano, Paul sabe que tomó la decisión correcta.

Foto y ©: Noah Baslé

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