Twist and shot » Lo peor de todo

8 mayo 2016

Lo peor de todo

lluvia

Listen while you look…

Subes la persiana para descubrir que el día amanece como tú. Tienes la tentación, fuerte, de volver a bajarla y esconderte bajo tu edredón durante toda la jornada, modo caracol. Te lo piensas unos segundos, decides que no, que lo de ayer no puede empañar el hoy. Sabes que eres valiente por tomar esa pequeña decisión, que en realidad es enorme, pero eso tampoco te hace sentir mucho mejor.

Desayunas cualquier cosa, últimamente comes fatal, vas adelgazando por minutos y a diferencia de lo que crees, a nadie le gusta la gente excesivamente delgada; al igual que a nadie le gusta la gente que está siempre disponible, como decía la madre de un amigo tuyo. Qué gran frase esa y cuánto habrías ganado si la hubieras puesto en práctica.

Quieres que lo que ya no tienes vuelva, que regrese a ti; echar atrás el reloj, igual que antes querías que corriera más rápido. Eres pura contradicción, ni tú misma te entiendes y vas por la vida dando tumbos, con miedo de saberte cada vez más ciclotímica. No te gusta lo que tienes, pero tampoco te cambiarías por nadie y así las cosas parece difícil llegar a buen puerto.

A día de hoy nadie va a salvarte si te ahogas, eso lo sabes. Lo peor de todo es que eres consciente de todo, valga el doble todo (ya triple). Lo comparas con la imagen de un hombre en coma tumbado en una cama, con los ojos cerrados, oyendo cómo los que están a su alrededor hablan de él convencidos de que no los escucha. Y sí, su oído y su capacidad de comprensión funciona perfectamente, pero no puede expresarlo.

Adoras el agua, te gusta nadar, aunque ahora no puedas hacer otra cosa que chapotear para evitar hundirte. Sin embargo no soportas la lluvia. Esa lluvia que algunos dicen que purifica y a ti te parece que lo único que hace es inundarlo todo. Dicen que si te enamoras un día de lluvia el amor dura más que si lo haces uno de sol. Pues bien, es mentira. Como tantas otras cosas de barniz romántico que nos empeñamos en creer cuando nos conviene e interiorizamos sin saber que estamos abriendo la puerta a futuros daños irreparables.

No has terminado el café del desayuno y se ha quedado frío, como el día. Lo llevas a la cocina y ves cómo cae por el fregadero, formando círculos en espiral. Abres un cajón, cojes un pitillo, lo enciendes, abres la ventana y le das una calada intensa, honda. Cierras los ojos y te das cuenta de que sí, has empezado a fumar. Abres los párpados, dejas que tus ojos grandes se acostumbren al gris.

Es un domingo nublado, pero es tu domingo, tú sabrás qué quieres hacer con él.

Foto y ©: Mª Victoria Heredia


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2 Comentarios

  • 1. Noelh  |  12 mayo 2016 - 13:53

    Hola Sandra.

    Como loca buscando tu libro!!!
    No podemos hacer otra que levantarnos, sonreir y cambiar el color del día.

    Un abrazo!

  • 2. sandrawriting  |  12 mayo 2016 - 13:57

    Ay, gracias, Noelh! ¿No encuentras el libro? Me han dicho que se ha agotado en algunos sitios. Aquí lo tienes seguro y te lo mandan a casa sin gastos de envío 😉 http://edicioneshidroavion.com/product/preferiblemente-vivas/
    100% agree con lo que comentas. ¡Un abrazo y gracias otra vez!

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