Twist and shot » Noviembre

16 noviembre 2015

Noviembre

MateusLunardiDutra_JustJuliana

Listen while you look…

Nunca me acuerdo de cómo terminan los libros. Nada más leerlos sé si me han gustado o no, lo que me han trasmitido, si los recomendaría, si la historia se quedará a vivir un tiempo conmigo… Pero los finales se me olvidan.

Te pienso estudiando en una gran biblioteca. Está repleta de gente y es difícil dar con un asiento en el que acomodarse y encontrar algo de intimidad. Es una biblioteca con multitud de pasillos llenos de estantes hasta el techo, poblados por libros de los que sólo vemos los lomos, de distintos materiales y colores. También están apilados por el suelo. Un par de chicos circulan con sendos carritos con la misión imposible de colocarlos todos en su lugar correspondiente.

Cuando encuentro un pequeño cubículo con luz de flexo verde incorporada, cerrado a los lados, pero no al frente, tomo asiento y te veo frente a mí. Te quitas tus gafas de miope, las dejas sobre la mesa y te enfrascas en una lectura que imagino densa y sesuda, sólo apta para lectores matutinos de mente despejada. Yo hago lo contrario, tengo astigmatismo, por lo que saco mis gafas del bolso y me las pongo para leer. Como hacemos este acto contrario al mismo tiempo nos sonreímos, siendo conscientes de que nuestra mala vista nos acaba de echar una mano, regalándonos un momento de complicidad. Suficiente para romper el hielo.

Yo no me concentro. Siempre se me ha dado mal la Historia y de eso va la asignatura que estudio. El Medievo se ocupa estas últimas semanas de darme dolor de cabeza, antes de que llegue el Renacimiento para iluminarlo todo. Miro disimuladamente tus libros. ¿Matemáticas? No hay nada que hacer, no sé nada de números y me interesan aún menos que la Historia. Tú, sin embargo, pareces moverte como pez en el agua por ellos, a juzgar por lo rápido que los escribes en tu cuaderno, junto a unos signos que no había visto jamás.

Pasa mi examen de Historia, que apruebo por los pelos, y dejo de ir unos días a la biblioteca. Pero tú y tus números aparecéis por mi mente cada vez que me pongo las gafas para leer cualquier cosa. Una mañana de noviembre el tiempo sigue siendo casi veraniego, así que lo aprovecho y me fumo una clase para pasear por los jardines de la Facultad. Veo a lo lejos tus gafas y tras ellas estás tú. Me sonríes, te sonrío, te acercas a mí y me preguntas por los señores feudales.

Desaparecieron del mapa, así que todo bien, contesto yo. Hago lo propio preguntándote por tus ecuaciones endiabladas y me dices que esas no desaparecen, aún hay que desentrañar sus misterios. Son enigmáticas. Todo está por descubrir. Como tú, añades. Me doy cuenta de que me duele la cara y es de sonreír.

Pasamos las mañanas de noviembre paseando por la ciudad universitaria y disfrutando del clima, que también parece estar en nuestro lado y se empeña en ser cálido, aunque los informativos y la gente de a pie empieza a estar escandalizada por el tema. Parece que tiene que hacer frío sólo porque el invierno esté a punto de llegar. Qué manía con tenerlo todo controlado y no dejar espacio para las sorpresas.

Nosotros al contrario, felices con el sol. Encontramos incluso flores silvestres que coges para mí y las colocas en mi pelo. Pienso a veces que a medida que me conoces dejo de ser misteriosa, como son tus ecuaciones, y me hago más previsible. Pero luego creo que sólo es cosa mía y seguimos paseando de la mano y faltando a las clases más de lo aconsejable. Yo puedo permitírmelo si luego estudio en casa, pero tú no. Y parece no importarte.

Decidimos volver a la biblioteca, donde nos conocimos, estar juntos a la vez que estudiamos, frente a frente, bajo la luz dura y artificial de los flexos. Tú vuelves a concentrarte en tus números y en tus signos indescifrables para alguien de letras. Te observo y estás en tu elemento, te apasionan las matemáticas. Yo sigo dispersa pasando páginas de gruesos libros que ahora me hablan de fabulosos palacios y de grandes obras de arte creadas hace siglos. Obras que perviven y que pervivirán para que las generaciones futuras las sigan admirando y comprendan de dónde vienen.

Ha pasado mucho tiempo desde aquellos días cálidos de noviembre que se confabularon para que estuviéramos juntos. Pero sigo pensando en ellos. Como te decía, nunca me acuerdo de los finales. Y por eso no te olvido.

Foto y ©: Mateus Lunardi Dutra


Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

6 Comentarios

  • 1. Noelh  |  16 noviembre 2015 - 17:08

    Hola Sandra!!!

    Caluroso noviembre….como alguien dijo; “al final todo terminará bien, y si no ha salido bien, es porque aún no es el final”
    Noviembre dulce!!

    Un abrazo!!

  • 2. sandrawriting  |  17 noviembre 2015 - 13:28

    Hola, Noelh! Noviembre dulce, precioso título. 100% de acuerdo contigo y con esa cita. ¡Un abrazo grande! 🙂

  • 3. On_The_Road  |  18 noviembre 2015 - 14:41

    Disculpe mi pereza a la hora de comentar por aquí, pero quiero que sepa que sigo leyendo todos sus posts y que la curva de calidad de los mismos es permanentemente ascendente.
    Saludos desde la carretera.

  • 4. sandrawriting  |  18 noviembre 2015 - 16:10

    Pereza disculpada. Muy agradecida y contenta de que la haya vencido y se haya animado a comentar. Comentario también de altura, por cierto. Saludos de vuelta, buen viaje y cuidado con las curvas.

  • 5. sandrawriting  |  18 noviembre 2015 - 16:13

    ¡Acabo de caer, sé quién eres, claro! Bueno, sorpresa e ilusión máxima este comentario. Espero que todo bien no, lo siguiente. ¡Un fuerte abrazo!

  • 6. On_The_Road  |  18 noviembre 2015 - 16:41

    Pues todo genial porque “habemus” nuevo curro. Me voy a la capital a dar clases así que nuevas experiencias.
    ¡Otro abrazo grande!

Deja un comentario

Requerido

Requerido, (permanecerá oculto)


− tres = 0

Hearst España S.L. (en adelante, Hearst España) como responsable del tratamiento utilizará los datos personales que nos facilites a través de este formulario para que puedas comentar en el blog y para cumplir con los requisitos legales aplicables, según se detalla en nuestro Aviso de privacidad.
Tus datos serán almacenados por el plazo legalmente previsto para este tipo de servicios. Si tienes cualquier consulta o duda, puedes hacerlo en cualquier momento enviando un mensaje de correo electrónico a privacy@hearst.es


Subscríbete a los comentarios vía RSS