Twist and shot » La tormenta de verano

26 junio 2015

La tormenta de verano

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Listen while you look…

La noche que cayó la madre de todas las tormentas Celia tiraba piedras contra la ventana de una habitación de hotel. No estaba segura al cien por cien de quién dormía o no en su interior, pero tampoco era dueña de sí misma; una fuerza enorme, desconocida y brutal le empujaba a arrojar piedras contra esa ventana y eso era lo único que podía hacer.

Los días anteriores ya había notado que algo fallaba, cuando las cosas no cuadran simplemente lo sabes. Y ella, aunque intentaba negárselo a sí misma, lo sabía. No se había parado a analizar nada, ¡nada! de lo que ocurría en su vida desde hacía, quizá, años. Simplemente se dejaba llevar. Y ese dejarse llevar le había conducido por un camino que ahora entendía monótono, aburrido, espantoso… hasta cruel.

Ella era la única culpable. Seguramente debió haber reaccionado hace tiempo, cuando en su trabajo empezaron a ningunearla. Otra ocasión buena podía haber sido cuando su mejor amiga tomó por costumbre gastar bromas de mal gusto sobre ella delante de terceros; o cuando aquel chico dejó de llamar; o cuando aquel otro empezó a llamar, pero no por motivos que a ella le gustaran.

No hizo nada, nunca hizo nada. Sólo seguir viviendo día a día sin pensar. Pensar a veces puede ser doloroso y Celia no quería sentir dolor. Y ahora se veía arrojando piedras contra la ventana de una habitación de hotel, de noche, bajo la lluvia, con su blusa blanca empapada delineando cada curva de su cuerpo de guitarra.

Las ventanas de aquel hotel no se abrían, era uno de esos hoteles inteligentes que nadie se explica cómo se ventilan, si es que lo hacen de algún modo. Y por supuesto, eran inmunes a las piedras que lanzaba Celia, aunque ella ponía todo su empeño en que resultaran armas letales.

En todo caso, el ataque tuvo su efecto. Empezaron a iluminarse una tras otra y en orden, como si de un juego infantil macabro se tratase, los cuadrados perfectos que formaban las ventanas en la fachada del hotel. Y también empezaron a aparecer caras al otro lado de esos cristales. Algunas somnolientas, otras asustadas, otras sencillamente curiosas.

Celia dejó de lanzar piedras al comprobar que se había equivocado de habitación. La persona contra la que dirigía su ataque no estaba en la habitación que ella había pensado. Ni en ninguna de las de al lado. No estaba en ese hotel. Porque esa persona era ella misma.

Tener esa revelación en cuestión de un segundo la bloqueó y le dejó paralizada. Ni siquiera intentó oponer resistencia al personal de seguridad que se dirigía a toda prisa hacia ella para reducirla como si hubiera dado con una de las delincuentes internacionales más buscadas.

Pasó la noche en el calabozo, sólo recuerda una sensación de frío atroz, a pesar de que había comenzado ya el verano. La lluvia le había calado hasta los huesos y no tuvo forma de entrar en calor. Los días siguientes también son un poco difusos para Celia. Sólo sabe que seguía sintiendo frío, que visitó asiduamente a un doctor, que habló con él hasta la extenuación y que le ayudó muchísimo.

Ahora se da permiso para mirarse al espejo y reconocerse en él. Empieza a gustarle la imagen que le devuelve. Ya no tiene frío; aún lleva chaqueta, pero presiente el calor. Inicia un camino. No tiene ni idea de a qué lugar se dirige, pero va a luchar con todas sus fuerzas por llegar hasta él.

Foto y ©: Nathan Csonka


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7 Comentarios

  • 1. MERCE  |  26 junio 2015 - 13:33

    Como la Vida misma, un día te encuentras y no importa cuánto tiempo hayas tardado, ni cómo lo hayas hecho. Bendito ese día!
    Gracias una vez más por leer mi mente 😉

  • 2. sandrawriting  |  27 junio 2015 - 12:27

    La telepatía ahí funcionando a tope, Merce 😀 Gracias a ti!

  • 3. Marisa German  |  26 junio 2015 - 15:29

    ufff… estoy en ese momento de la vida… lo has descrito perfectamente… realmente cómo duele pararte a pensar…

  • 4. sandrawriting  |  27 junio 2015 - 12:27

    Ánimo y adelante con ese momento de la vida, Marisa. ¡Un abrazo!

  • 5. Caro  |  29 junio 2015 - 13:28

    Me ha encantado. Todos pasamos por esa fase y se siente un gran alivio cuando te miras en el espejo y te vuelves a reconocer. Un saludo!!

  • 6. sandrawriting  |  1 julio 2015 - 12:01

    Si al mirarte al espejo te reconoces todo va bien. ¡Gracias, Caro! Saludo de vuelta : )

  • 7. Noelh  |  29 junio 2015 - 13:35

    Buenos días Sandra!!

    Hay que darlo todo por bueno, con el paso del tiempo te das cuenta que estas cosas marcan la persona que serás en un futuro. Todo historia tiene una parte hermosa.

    Un abrazo!!!

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