Twist and shot » Madness

11 noviembre 2014

Madness

madnessok

Listen while you look…

Carmen se despertó con resaca después de una noche medio en vela y no hizo nada por salir de la cama. Se quedó bajo el nórdico un par de horas más, cuando le pareció buena idea llegar hasta el salón y dejarse caer en el sofá hasta nuevo aviso. Cogió el mando de la tele y la encendió. Apareció Kiss TV, comenzaba el vídeo de Madness, de Muse. Y entonces pasaron cosas.

La primera, que aprendió de golpe que Muse es un grupazo, no hay otra forma de verlo. La segunda, que se reafirmó en su vieja idea de que no existen las casualidades. Esa canción no había sonado ni tres minutos antes ni sonaría tres minutos después, cuando Carmen no la habría escuchado. Estaba ahí, ahora, en su pantalla, por algún motivo. ¿Cuál? Aún se encontraba demasiado destruida como para averiguarlo. Sólo podía dejar que sus neuronas circularan al libre albedrío, sabía que no podría imponerles una dirección concreta. Eran ellas o Carmen y ganarían ellas.

Madness es una locura. Sí, es obvio, pero le apetece recalcarlo. Ver a Matt Bellamy en ese vídeo, tan flaco, con su pantalón rojo y sus gafas eléctricas sobre un escenario gigante rodeado de miles de personas apuntándole con sus móviles, mientras él canta una letra tan personal acompañada de una melodía tan íntima como si estuviera solo impactó a Carmen. Le hizo viajar al interior de sí misma, lo cual le pasa bastantes veces y no siempre le gusta.

Y se vio desde dentro, como en aquella película de los 80, El chip prodigioso, en la que Dennis Quaid se hace muy muy pequeño y se mete en una cápsula en el cuerpo de Martin Short. Más o menos así.

Cuando haces un viaje interior a mucha profundidad las cosas se ven distintas. Aprendes a reconocerte de otra manera. Viajas por tus órganos y por tus emociones, ves cómo física y química se lo pasan bomba jugando contigo, sientes la música subir y bajar por las paredes de tu piel y ves multiplicada por un millón la intensidad de tus sensaciones.

Esto suele ocurrir, por ejemplo, cuando te enfrentas a algo nuevo, desconocido, y que presientes importante: un trabajo, una mudanza, un viaje largo, una relación… mil cosas. Puedes pasar por todas ellas de puntillas o entrando a saco. Si eliges la primera opción, felicidades. Todo irá bien. Te sentirás tan tranquilo como Leonardo Di Caprio en un casting de Scorsese y tu vida pasará por ti sin molestar.

Si eliges la segunda opción, peligro. Ya la has liado. En los viajes interiores sabes cómo entras, pero no cómo vas a salir. Lo único que tienes seguro es que el trayecto va a cambiarte profundamente. ¿Para bien, para mal, te sentirás mejor o peor después de hacerlo? Ni idea, tendrás que embarcarte para descubrirlo. La parte buena es que si hay suerte te lo vas a pasar como nunca y vas a aprender un montón de cosas sobre ti mismo. Lo malo es que si no la hay, también vas a aprender mucho sobre ti, pero las vas a pasar… de pena.

El viaje interior de Carmen que empezó sin motivo aparente y de forma extraña, viendo y sintiendo a Muse en Kiss TV, no ha acabado; no tiene ni idea de lo que le espera. Pero siempre ha sido de lanzarse a la piscina sin mirar si había agua y no va a cambiar ahora. De hecho piensa que lo mejor no será cómo termine este viaje, sino lo que irá encontrando mientras dura. Seguro que es un poco locura, como canta Matt Bellamy una y otra vez en sus oídos, pero ella se pregunta si acaso hay locura mayor que la falta de locura.


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,

5 Comentarios

Deja un comentario

Requerido

Requerido, (permanecerá oculto)


ocho − 1 =

Hearst España S.L. (en adelante, Hearst España) como responsable del tratamiento utilizará los datos personales que nos facilites a través de este formulario para que puedas comentar en el blog y para cumplir con los requisitos legales aplicables, según se detalla en nuestro Aviso de privacidad.
Tus datos serán almacenados por el plazo legalmente previsto para este tipo de servicios. Si tienes cualquier consulta o duda, puedes hacerlo en cualquier momento enviando un mensaje de correo electrónico a privacy@hearst.es


Subscríbete a los comentarios vía RSS