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11 febrero 2014

El gran danés

perroguardian

Listen while you look…

Silvia tiene un gran danés y eso debería ser suficiente. ¿Para qué? Para conocerla a fondo. Se pasea por ahí con él segura de sí misma, a su lado se siente confiada; camina con paso firme subida a sus tacones junto a su perro y siente cómo los problemas se esfuman por arte de magia. Si está junto a él, nada malo puede pasar.

No siempre fue así, claro. Hace no mucho tiempo su vida era bien distinta. Vivía sola y estaba enamorada, de hecho a punto de casarse con su novio más duradero, cinco años llevaba con él. Era un alto ejecutivo, un chico guapo al que la vida había sonreído desde el principio. Silvia a veces se asustaba al pensar en lo afortunada que era de que un tipo como él, que podría tener, que en realidad tenía, todo lo que quería, se hubiera fijado en ella. A él le gustaba eso de ella, la admiración que le profesaba abiertamente. Era un chico pagado de sí mismo, tanto que sin pretenderlo siquiera conseguía que una chica tan guapa y delicada como Silvia se sintiera un escalón por debajo de él. Pero así era.

Poco antes de la boda Silvia empezó a percibir detalles que, si bien en un principio no comentó con nadie, la empezaron a intranquilizar. Por ejemplo, tardó exactamente cinco minutos en elegir su vestido de novia. Echó un vistazo a un catálogo, señaló el segundo modelo y ya no quiso buscar más. Lo mismo ocurrió con las invitaciones, la primera que vio le pareció perfecta. Y con la decoración de los centros de mesa del banquete, ¿margaritas blancas y amarillas? Sí, sí, estupendo.

Algo fallaba, debería dedicar más tiempo y más emoción a preparar el que sería el día más bonito de su vida. Y sin embargo, descubrió horrorizada que lo que quería era quitárselo de encima…

El poco tiempo que quedaba para el gran día comenzó a asfixiarla. Primero muy poco a poco, después de una forma agónica. Las felicitaciones y los regalos que empezaban a llegar le producían angustia, una sensación que hasta entonces no había experiementado y que se acercaba bastante a lo que suponía que debia de ser el pánico.

Y llegó el momento de poner las cartas sobre la mesa. El ejecutivo agresivo se quedó de piedra, no sabía cómo actuar. Jamás se había llevado un contratiempo y mucho menos a esa escala. Él siempre sabía manejarse en cualquier circunstancia y salir airoso, nunca le habían dado un revés y no podía imaginar que fuera Silvia quien lo hiciera. Cuando pudo reaccionar anuló la boda y le pidió a su novia que nunca volviera a ponerse en contacto con él. Había arruinado su reputación de triunfador.

Después de esa charla atroz, Silvia llegó a su casa con un dolor de cabeza insoportable, sólo pensaba en tomarse un analgésico, darse una ducha y dormir, cuantas más horas mejor. Pero le esperaba otra sorpresa. El portero de su edificio, con una sonrisa de oreja a oreja, le contó que un tal Fernando, un chico que había dicho ser un viejo amigo suyo, acababa de dejar un regalo de bodas para ella. ¿Fernando? Sí, le recodaba, una aventura de verano hacía… un millón de veranos. Su imagen estaba dormida en algún rincón de su cerebro, pero la de ella había permanecido siempre viva en él. Había seguido sus pasos desde la distancia y ahora se había presentado en su casa con… un regalo.

Ese obsequio no era otro que un cachorro de gran danés, un precioso dogo negro. Junto al perrito, que en nada de tiempo se convertiría en un gigante, una nota. En ella Fernando le contaba que los dogos son animales cariñosos y hogareños. A pesar del gran tamaño que alcanzan no se muestran nunca agresivos, sino serenos y tranquilos. Y por encima de todo son leales y excelentes guardianes. Y eso es lo que él quería para ella, asegurarse de que a su lado siempre habría alguien que la protegería y la trataría con cariño.

Ahora Silvia pasea por la vida con su dogo y sabe que todo irá bien. Fernando no dejó su teléfono ni su dirección y ella nunca pudo agradecerle lo mucho que significó para ella su fabuloso regalo. Quién sabe, quizá algún día sus vidas vuelvan a encontrarse. Sí, confía en que será así. Y por eso siempre que piensa en ello sonríe.

Foto: Goran Cizmesija. Cedida por MyGuys Models.
Relato: Sandra Sánchez

Modelo: Anja Polic @MyGuys Models


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17 Comentarios

  • 1. penadesuerte  |  11 febrero 2014 - 13:17

    con ese perro por la calle, foco de todas las miradas seguro que es!!!

    Un saludos desde PenadeSuerte

    http://www.penadesuerte.blogs.elle.es

  • 2. sandrawriting  |  11 febrero 2014 - 17:24

    Imposible pasar inadvertida con él. XD ¡Saludos!

  • 3. Reflejos de Moda  |  11 febrero 2014 - 13:39

    Muy buen post, y el perro, precioso!! Un saludo, os invitamos a que visitéis nuestro blog en http://www.reflejosdemoda.com

  • 4. sandrawriting  |  11 febrero 2014 - 17:25

    ¡Mil gracias! : ))

  • 5. verina  |  11 febrero 2014 - 18:08

    vaya un perraco..,, uno como esr me llevaba yo de escolta… saludos..

  • 6. sandrawriting  |  12 febrero 2014 - 13:05

    Ese perro es para llevarlo a todas partes, una compañía de lujo ; ) ¡Saludos!

  • 7. 2en1cuaderno  |  11 febrero 2014 - 23:47

    Me he quedado con ganas de leer más!!

  • 8. sandrawriting  |  12 febrero 2014 - 13:06

    ¡Mil gracias, eso siempre es bueno! Un besote : )

  • 9. Mamen  |  12 febrero 2014 - 00:08

    Muy bonita la historia y el Dogo 🙂 no m canso d decirlo, que bien escribes

  • 10. Mar  |  12 febrero 2014 - 12:59

    Simplemente genial, un post precioso, como dice 2en1cuaderno me he quedado con ganas de mucho mas…..
    Gracias por estos minutos…muchas gracias

  • 11. sandrawriting  |  12 febrero 2014 - 13:10

    Gracias a ti, Mar, por visitar el blog y por tu comentario tan bonito, ¡es un subidón recibirlo! ¡Un besazo!

  • 12. AdriBoho Closet  |  12 febrero 2014 - 14:31

    La raza que queremos mi marido y yo! Estamos entre este o el dogo argentino!! … HOY EN MI BLOG TODOS LOS DETALLES DE LA “MASTERCLASS EN CÓCTELES, EN HARD ROCK CAFÉ BARCELONA”!! BESOS Y FELIZ MIÉRCOLES!! http://adribohocloset.blogs.elle.es/masterclass-en-hard-rock-cafe-barcelona/

  • 13. Ana  |  12 febrero 2014 - 22:34

    Preciosa historia! Hace unos años tuve un gran danés, fue un perro tan especial que era capaz de sonreír!
    Ah! Mis felicitaciones por el blog, lo he encontrado esta tarde de casualidad (o causalidad? ahí lo dejo…) y no puedo parar de leer…adictivo!!

  • 14. sandrawriting  |  12 febrero 2014 - 22:48

    Causalidad, no lo dudes : ) Mil gracias por tu precioso comentario, nos ilusiona muchísimo. Un gran danés capaz de sonreír… seguro que su dueña tuvo algo que ver en eso ; ) ¡Un besote, Ana!

  • 15. CAMINADO EN CIRCULOS  |  14 febrero 2014 - 10:51

    Muy buen post como siempre 🙂
    Si alguien quiere pasar un buen rato que visite http://definitivoindefinido.blogspot.com.es
    Un blog distinto y novedoso 🙂 Os esperamos!

  • 16. Belen  |  27 enero 2018 - 19:40

    Me encanta este post.
    Desde que lo leí por primera vez hace varios años….periódicamente lo releo.
    Enhorabuena por tus textos, son una autentica maravilla todos.

  • 17. Sandra Sánchez  |  28 enero 2018 - 23:45

    Muchas gracias, Belén. Me ilusiona muchísimo tu comentario y me anima mucho a seguir. Un millón de gracias, un besazo. 🙂

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