Twist and shot » Aníbal

19 diciembre 2013

Aníbal

actitud

Listen while you look…

Mi madre me puso el nombre de Aníbal intuyendo que lo necesitaría. Esto fue mucho antes de que todo el mundo lo asociara a Anthony Hopkins y a su Hannibal de El silencio de los corderos. Yo me llamo Aníbal por el general cartaginés. Uno de los hombres más valientes de todos los tiempos, cuyas hazañas son comparables a las de Alejandro Magno.

Tener un nombre importante es un orgullo y un reto. Te marca. Tienes que estar a su altura, no lo puedes deshonrar. Por eso me lo puso mi madre, para que mi nombre me ayudara cuando fuera preciso.

A diferencia del hombre que atravesó los Alpes a lomos del elefante Surus con el objetivo de derrotar al ejército romano, yo no tengo una fortaleza mental reseñable. Más bien todo lo contrario. Lo compenso con mi potencia física, eso sí. Desde pequeño mi corpulencia me ha asegurado una popularidad que los más pequeños, delgados o de aspecto débil no tenían. Nunca fui objeto de burlas, todos mis compañeros querían estar cerca de mí, ser mis amigos; se sentían así más protegidos. En realidad yo actuaba con naturalidad, el físico impactante me vino dado, por eso no le daba ningún mérito y simplemente me limitaba a respetarlo, a cuidarlo y a hacerlo crecer armónicamente.

Un órgano muy concreto de mi cuerpo, el corazón, fue el que puso a prueba mi nombre y toda mi persona. Enamorarse no siempre es una buena idea y desde luego no es algo que yo en su momento pudiera controlar, ya os he comentado que mi fortaleza es sólo física.

Después de unos meses en los que me abrí por completo a la otra persona y lo di todo de mí, ella me dejó y creí morir. Sentí que todo lo que había ido consiguiendo a lo largo de mi vida, mis pequeños logros, los aprendizajes, las diferentes experiencias, de repente carecían de sentido. Nada lo tenía si ella prefería continuar su vida sin mí.

De las primeras semanas después de la ruptura no recuerdo gran cosa. Sólo la voz de madre, que siempre me animaba: “Recuerda quién eres, eres Aníbal”. Ahí estaba mi nombre, tendiéndome la mano para ayudarme a subir, mostrándome la luz. Como el gran militar, yo también me encontraba en el exilio. En su caso, cuando las cosas se pusieron feas, viajó hacia Siria; yo me exilié de mí mismo, así de enajenado llegué a estar.

Poco a poco fui recomponiéndome, pieza a pieza, como un gran puzle. No, un puzle no, como un juego de estrategia, de forma cuidadosa, ordenada y calculada. Un mal movimiento podría echar a perder el resultado final y supondría una derrota.

Mis días empezaron a ser más tranquilos y apacibles. Madrugaba bastante, desayunaba en silencio, tomándome mi tiempo. Paseaba al aire libre, leía lecturas escogidas por otros, pero que tenían todo el sentido para mí, hacía deporte y reflexionaba, sobre todo reflexionaba.

Finalmente hoy, mientras hago mi maleta, pienso que he sido capaz de llevar mi gran nombre con dignidad, con la templanza de mi tocayo de la Antigüedad. Me ajusto mi chaleco y me dispongo a abandonar el centro gris en el que he estado tantos meses, convencido de que ahora soy más fuerte que cuando entré en él. Y aunque sé que muchos piensan que he estado internado aquí porque me volví loco, yo estoy seguro de que lo que me ocurrió fue que conocí el amor, simplemente. Porque si no te vuelve loco no es amor.

Foto: Sergio de Luz
Relato: Sandra Sánchez


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7 Comentarios

  • 1. AdriBoho Closet  |  19 diciembre 2013 - 12:50

    Me ha encantado el post, te aplaudo porque te has demostrado a ti mismo que finalmente no sólo tienes fuerza física como tú creías, sino también mental… y te aplaudo por ello!! ♥♥ http://adribohocloset.blogs.elle.es

  • 2. sandrawriting  |  19 diciembre 2013 - 15:18

    ¡Gracias, Adri! Un besazo!!!

  • 3. Maricarmen  |  19 diciembre 2013 - 14:39

    Me alegro mucho por tí Aníbal, para adelante!!!…Sandra, me podrías decir, como desenamorarse del hombre de tu vida? Gracias!. Un beso.

  • 4. sandrawriting  |  19 diciembre 2013 - 15:19

    Te contesto con otra pregunta, Maricarmen: ¿cómo sabes que es el hombre de tu vida? Aún te queda mucha vida, no? 😉 ¡Otro beso!

  • 5. Marisa  |  19 diciembre 2013 - 14:55

    Aníbal, está bien además, ¿no?
    Me lo quedo, yo nunca quise tener un nombre vulgar…

  • 6. sandrawriting  |  19 diciembre 2013 - 15:20

    Jajaja! Hasta donde sabemos está perfectamente bien.
    En realidad, nadie tiene un nombre vulgar… : )

  • 7. Maricarmen  |  19 diciembre 2013 - 18:46

    …eso se llama intuición femenina!..y a todo esto, como sabes que me queda mucha vida? jajjaja bueno, no sigo, que me canso de pensar!! un besote y me gustan mucho tus relatos.

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