Twist and shot » El día que conocí a Keith Richards

5 septiembre 2013

El día que conocí a Keith Richards

keithrichards

Listen while you look…

Keith Richards es torpe. Toca la guitarra como un dios, pero se le caen las cosas constantemente. Yo pude comprobarlo cuando lo conocí, el 6 de julio de 1982.

Los Rolling Stones se alojaban en el Hotel Palace y al día siguiente darían su primer concierto en Madrid. Mítico, épico, irrepetible, inolvidable para los más de 60.000 asistentes que abarrotaron el estadio Vicente Calderón. Pero yo aún no sabía nada de eso.

Trabajaba de camarera en el Palace. Llevaba allí sólo un par de meses y no conocía a casi nadie, me limitaba a hacer mi trabajo lo mejor posible y a pasar inadvertida. Al fin y al cabo, como decía mi jefe, la mejor camarera de hotel es la invisible. Y yo lo era.

Los Rolling (¿por qué sólo en España se les llama así si en el resto del mundo son los Stones?) alquilaron dos plantas completas del hotel, pero no había ninguna habitación como la de Keith. A ella me mandaron hacia el mediodía para reponer bebidas, bourbon básicamente. Desde el ascensor se oía la música y, dejándome guiar por ella llegué a la puerta. Allí estaban Bobby Keys, tocando el saxofón, Chuck Leavell haciendo lo propio con el teclado y Keith Richards dejándose la vida en su guitarra. Su asistente me pidió que dejara a un lado el carrito con las bebidas y me dio una propina desorbitada. No pude moverme. Me quedé pegada a la puerta hasta que acabaron de tocar y la estrella se percató de mi presencia. Cogió su copa y se le cayó de las manos. Recogí los cristales rotos y entonces sí, me fui.

A la mañana siguiente, cuando comenzaba de nuevo mi turno, me contaron de la noche loca que habían tenido mis compañeros, con decenas de clientes sin parar de quejarse por el ruido. ¿Qué hizo el hotel? Nada. Los Rolling Stones eran tipos generosos.

Keith Richards había dado aviso de que le despertaran a las 10.30 de la mañana. Era el día del concierto y quería estar despejado. Sin embargo, no contestaba al teléfono de la habitación. Subí y llamé a la puerta; repetidas veces sin tener contestación. Abrí con mi llave y todo era oscuridad. Cuando mis ojos se acostumbraron a ella pude distinguir dos cuerpos desnudos y brillantes sobre la cama.

De pie frente a ellos, sin saber muy bien qué hacer, vi cómo Keith se desperezaba. Quise salir corriendo pero no lo hice. Se levantó, se acercó a mí y cogiéndome la mano me invitó a unirme a él y a su amiga. Caminé despacio hacia la puerta y salí de la suite.

A mediodía los Stones abandonaban el hotel camino del Calderón, casi a la misma hora que yo terminaba mi turno. En mi casilla encontré un pase para el concierto, con derecho a visitar el camerino de los artistas tras la actuación.

Me vestí de rockandroll y eché a andar desde el centro de Madrid hacia el Manzanares. Me asomé al estadio desde una valla de alambre, presintiendo ya que iba a vivir la noche más impactante de mi vida. Al sonar los primeros acordes de Under my thumb se desató la tormenta. Literalmente. Mick Jagger, con un chubasquero sobre su mono de licra color violeta, salió al escenario, se negó a suspender el concierto y bajo una tromba de agua comenzó el delirio: Honky Tonk Woman, Miss You, She is so cold, Jumpin´Jack Flash, Start me up… Los que aún no lo estábamos nos volvimos completamente locos con su música y quedamos atrapados para siempre en sus redes. Tras el concierto, empapada y enajenada, como una zombie, me dirigí al backstage…

Han pasado más de 30 años de ese día y de ese concierto, que se creía que sería el último que daría la banda en España.

Hoy salgo de casa con una maleta en cada mano y dejando las llaves dentro.

Sobre la mesa del salón descansa el periódico del día abierto por las páginas de Cultura. Y un titular: Los Rolling Stones vuelven a tocar en Madrid.

Empieza a arreciar el viento. Se avecina una tormenta.

Foto: Sergio de Luz
Relato: Sandra Sánchez


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8 Comentarios

  • 1. pinceladas de estilo  |  5 septiembre 2013 - 10:47

    Me ha encantado la historia! Y la foto del principio.
    <Nuevo post en el blog, tendencias de temporada,
    http://www.pinceladasdeestilo.com

  • 2. sandrawriting  |  5 septiembre 2013 - 13:53

    ¡Muchas gracias! Abrazos. : )

  • 3. abogadadbarra  |  5 septiembre 2013 - 12:06

    Mágnifica entrada!Impactante, fresca, original…os superais en cada texto y en cada foto!
    Gran viaje por el tiempo.
    Hoy en Valladolid se avecina tormenta…ya solo faltan los Rolling.

  • 4. sandrawriting  |  5 septiembre 2013 - 13:54

    Jajaja! Pues cuidado que lo mismo aparecen… Mil gracias, abogada!!!

  • 5. Marisa  |  6 septiembre 2013 - 14:53

    Estoy impresionada, he sentido en mi piel perfectamente esto… Asidua a los conciertos de El calderón, el año pasado Coldplay, este año BonJovi… Soy Mainstream total… y siempre me visto de negro para ir a los conciertos e incluso para salir por la noche…
    Los sentimientos ante el caos, qué bien los expresáis… nota muy alta, un lujo leeros…

  • 6. sandrawriting  |  8 septiembre 2013 - 17:27

    ¡Mil gracias, Marisa! ¡Besos!

  • 7. José Carlos  |  8 septiembre 2013 - 22:15

    Yo, que lo viví in situ, que asisti al mítico concierto de los Rolling (así lo decimos aquí, no Stones) en el Calderón en el verano del 82, puedo dar fe de que fue así, la emoción de ese momento, y lo he vuelto a sentir al leer este magnífico relato. Congratulations

  • 8. sandrawriting  |  10 septiembre 2013 - 18:42

    ¿¿¿Estuviste??? Qué suerte, asistir a un concierto y sentir que estás viviendo algo histórico. ¡Gracias por tu comment!

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