Twist and shot

17 enero 2017

Carreteras secundarias

Twist and shot

Listen while you look…

Despertó sintiendo un frío infinito dentro de ella. Tan intenso era que creía que no será capaz de respirar, que moriría allí mismo, en aquel instante, paralizada por congelación. Pero poco a poco fue relajándose y salió de su pánico instantáneo tratando de entender la situación en la que se encontraba.

Ech√≥ un vistazo a su alrededor. Todo era blanco y luminoso, tanto que la luz le hac√≠a da√Īo, le costaba adaptar su vista a ella por m√°s que lo intentaba. Se visti√≥ con lo m√°s colorido que encontr√≥ en su tambi√©n blanco armario, m√°s que nada para contrastar y tambi√©n con la extra√Īa idea de que as√≠ no se volver√≠a loca. El fr√≠o segu√≠a siendo inaudito y ella no entend√≠a nada. Puso la mano en el radiador de su cuarto; estaba muerto, sin rastro de calor, al igual que los de las dem√°s habitaciones de su casa, como si la calefacci√≥n nunca hubiera pasado por ellos. Trat√≥ de encender la caldera, pero esta se negaba a responder, la ignoraba por completo.

Sintiéndose marciana, habitante de otro planeta en su propio hogar, no se le ocurrió otra cosa que abrir la puerta y salir a la calle. Calle, que no era tal, sino una especie de bosque helado que la recibía, como no podía ser de otro modo, con frialdad. Caminó y caminó a través de él con la vaga esperanza de encontrarse con alguien tan aterido y confundido como ella, quizá entre los dos pudieran entrar en calor. Pero no halló nada vivo en aquel bosque pálido, mas que sus árboles pelados, esperando indolentes la llegada de tiempos mejores.

Descubri√≥ una carretera secundaria a lo lejos, un carril de ida, otro de vuelta. No sab√≠a cu√°l llevar√≠a hacia el futuro y cu√°l hacia el pasado, as√≠ que sigui√≥ un sentido cualquiera. Result√≥ ser el que iba hacia el pasado. Y entonces record√≥. Record√≥ c√≥mo la noche anterior alguien a quien ella amaba, a quien a√ļn ama profundamente, pronunci√≥ unas palabras inesperadas y definitivas que se llevaron todo, hasta su calor, sobre todo su calor, as√≠ de demoledoras fueron. Y por eso esta ma√Īana ha amanecido con el coraz√≥n congelado, como todo a su alrededor.

Este recuerdo del pasado le doli√≥ hasta el alma, fue como si un afilado cuchillo entrara por sorpresa en su pecho, tratando de destruirlo con una insensibilidad total. Tuvo que reaccionar, era eso o morir all√≠ mismo, congelada. As√≠ que lo hizo, reaccion√≥. Comprendi√≥ a su pesar que aquel camino al pasado no iba a hacerle ning√ļn bien. Pero ten√≠a una oportunidad y consist√≠a simplemente en girarse y empezar a andar en el sentido contrario, hacia el futuro. Si todo iba seg√ļn lo previsto all√≠ deb√≠a de encontrarse la primavera.

Foto y ©: Caleb George


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3 enero 2017

Los comienzos

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Listen while you look…

Un viaje de mil millas comienza dando un paso. Y lo que nos gustan los viajes largos, mucho más que los destinos, que siempre crean grandes expectativas y una vez que los alcanzas te pueden decepcionar. El camino que lleva hacia ellos es más interesante, dónde va a parar.

Los comienzos marcan la calidad de las relaciones, hoy me he despertado pensando en eso. Si dos personas se conocen de un modo inesperado, sorprendente, raro, el futuro es siempre prometedor. Si en cambio son presentadas de la forma m√°s habitual… bueno, puede ir genial, claro, pero necesitar√°n en mayor medida que la suerte les eche una mano. No s√© si estar√°s de acuerdo conmigo o si s√≥lo estar√© divagando, pero lo creo as√≠.

El factor sorpresa siempre es un plus. Un encuentro en un aeropuerto sin tiempo para nada. Un coincidir y descubrir que hab√©is estado los dos en los mismos sitios al mismo tiempo sin haberos percatado el uno de la presencia del otro. Una llamada que iba destinada a otra persona, pero que recibes t√ļ… Todo esto es comenzar ya con magia y supone un empuje grande para que todo vaya sobre ruedas, de emoci√≥n en emoci√≥n, sin dejar lugar a la rutina o al aburrimiento; convirtiendo la historia en com√ļn en un comienzo eterno. No hay nada mejor que eso, que esa sensaci√≥n de inicio no tenga caducidad.

Conviene, tal como yo lo veo, no llegar a ning√ļn sitio juntos. No alcanzar ning√ļn destino, sino vivir m√°s bien en un viaje perpetuo. Puede ser rumbo hacia el norte, en busca del fr√≠o, de civilizaciones perdidas o incluso de ninguna civilizaci√≥n en absoluto, en busca de nada, s√≥lo de caminar. O hacia el sur, descubriendo qu√© secretos esconde el desierto a su paso. Y comparti√©ndolos, disfrut√°ndolos sin m√°s y siguiendo hacia adelante agarrados de la mano, con la piel siempre de por medio. Porque, una vez que te pones un objetivo, un destino en este caso y lo alcanzas, ¬Ņqu√© queda despu√©s? Permanecer en √©l hasta que te canses o, lo que es lo mismo, la nada m√°s aterradora. Quiz√° me paso de exagerada o de radical, es probable. Pero as√≠ lo veo y adem√°s estamos en enero, que es un mes de echar a andar.

Nuestro inicio es incre√≠ble, tanto, que a√ļn no ha sucedido. Que s√≥lo lo he so√Īado esta noche, antes de despertar. Pero estoy segura de que suceder√°. Y de que el tacto, el mejor de los sentidos, tendr√° mucho que ver en √©l. ¬ŅT√ļ tambi√©n lo crees?

Foto y ©: Elizabeth Tsung


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19 diciembre 2016

En los telediarios

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Listen while you look…

“Tirar la br√ļjula, perder el norte, no asomarse al abismo, simplemente saltar. Olvidar las convicciones, bueno, seamos sinceros, tenerlas presentes pero hacer como que no existen, creer con fe ciega que no son importantes, que no van con nosotros.

Tenemos dudas, más que dudas quizá miedos, los tenemos, pero no hablamos de ellos, no los queremos compartir. Así parece más sencillo obviarlos, cada uno los suyos, que en realidad son los mismos pero al revés.

Leemos libros prestados, poemas románticos, canciones de amor, cuando tiempo atrás habríamos jurado que nada de eso nos interesaba lo más mínimo. Ahora sí, qué cosas, y hasta pensamos que cada una de esas letras están escritas para nosotros, en exclusiva, sabiendo que eso es imposible, pero qué más da.

Hablamos lo justo, para no decir más de la cuenta, para no mostrarnos en exceso. Pero en el fondo pensamos que no nos gusta ser rácanos, que es una pena cortarse, que por qué no darse por entero y que sea lo que tenga que ser. Y entonces uno de los dos se atreve y el otro se contagia. Y las conversaciones pasan a ser infinitas. Y no las cambiaríamos por nada.

Si todo este a√Īo ha sido desconcertante, imprevisto, arrollador, lo que queda de √©l, apenas diez d√≠as de diciembre, puede ser a√ļn mejor. Voto por darlo todo, por no mirar atr√°s ni adelante, por vivir el presente, que es lo √ļnico que existe. Salgamos, si hace falta, en los telediarios.”

Marisa guard√≥ el email que acababa de recibir en su carpeta “Personal”, apag√≥ el ordenador e hizo una llamada. Ten√≠a que decirle a alguien que ella votaba por lo mismo. Y que adoraba diciembre.

Foto y ©: Toa Heftiba


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